La potencia contratada es uno de los conceptos que más pesan en la factura de luz de una comunidad de propietarios y, a la vez, uno de los que menos se revisan. Muchos contratos de ascensores, garajes y bombas se dimensionaron hace años, con equipos distintos o simplemente "por si acaso", y desde entonces nadie los ha vuelto a mirar.
En este artículo explicamos qué es la potencia contratada, cómo saber si una comunidad tiene más de la que necesita y qué precauciones hay que tomar antes de ajustarla.
Qué se paga por la potencia contratada
La potencia contratada (en kW) es la capacidad máxima que el suministro puede demandar a la vez. Se paga a través del término de potencia, un coste fijo que se factura por días, haya consumo o no.
Por eso, una potencia sobredimensionada es un sobrecoste silencioso: no depende de cuánto se use el ascensor o de cuántas horas esté encendido el alumbrado del garaje. Se paga todos los días del año.
Ascensores, garajes y bombas: por qué son casos especiales
Los suministros comunitarios tienen perfiles muy particulares:
- Ascensores y montacargas: consumen poca energía en el conjunto del día, pero en cada arranque generan un pico de demanda. La potencia tiene que cubrir esos picos, no el consumo medio.
- Garajes: combinan alumbrado, ventilación forzada y puertas automáticas. Si la ventilación arranca a la vez que otros equipos, los picos pueden ser mayores de lo que parece.
- Grupos de presión y bombas: arrancan a demanda, a menudo varias veces por hora, también con picos de arranque.
La conclusión es que no basta con mirar el consumo total: lo que importa es la demanda máxima real de cada suministro.
El maxímetro: el dato clave
El maxímetro registra la potencia máxima demandada por el suministro en un periodo. Con los contadores inteligentes, esta información suele aparecer en la factura o puede consultarse en el área de clientes de la distribuidora.
Comparar la potencia contratada con los maxímetros de los últimos doce meses es la forma más fiable de saber si hay margen de ajuste. Si en todo un año la demanda máxima nunca se ha acercado a la potencia contratada, es probable que se pueda reducir. Si los maxímetros rozan el límite, no hay margen y bajar la potencia sería un error.
Conviene mirar un año completo porque algunos suministros cambian con las estaciones: la ventilación del garaje en verano, las bombas o los equipos asociados a la calefacción en invierno.
Qué pasa si se baja demasiado
Ajustar la potencia sin datos puede salir caro. Las consecuencias dependen del tipo de suministro:
- En suministros de hasta 15 kW, el contador inteligente actúa como limitador: si la demanda supera la potencia contratada (con un pequeño margen), el suministro se corta y hay que rearmarlo. Un ascensor que se queda parado entre plantas es justo lo que una comunidad no quiere.
- En suministros de más de 15 kW, superar la potencia contratada no suele provocar un corte, sino que se factura como excesos de potencia, una penalización que puede anular el ahorro buscado.
Por eso el objetivo no es bajar la potencia todo lo posible, sino ajustarla a lo que el suministro necesita con un margen razonable.
Cuándo conviene revisarla
Hay momentos en los que tiene especial sentido revisar la potencia de una comunidad:
- Cuando se renueva o moderniza el ascensor: los equipos actuales suelen tener arranques más suaves que los antiguos.
- Cuando se cambia el alumbrado a LED en escaleras o garaje.
- Cuando se sustituye la caldera central o los equipos de bombeo.
- Cuando el contrato no se ha revisado en años o nadie en la comunidad sabe por qué tiene la potencia que tiene.
- Antes de comparar ofertas de comercializadoras, para hacerlo ya con la potencia correcta.
Lo que hay que saber antes de pedir el cambio
Modificar la potencia contratada es un trámite que se realiza a través de la comercializadora y que ejecuta la distribuidora. Antes de pedirlo, conviene tener en cuenta que:
- Las modificaciones de potencia pueden tener costes de tramitación (derechos regulados que cobra la distribuidora).
- La distribuidora no está obligada a aceptar cambios con demasiada frecuencia, por lo que conviene acertar a la primera.
- Si en el futuro hiciera falta volver a subir la potencia por encima de lo que permite la instalación, podría ser necesario un nuevo certificado de instalación eléctrica y asumir costes adicionales.
Todo esto refuerza la misma idea: un ajuste de potencia debe basarse en lecturas reales y en el conocimiento del equipo, no en una estimación.
Cómo presentarlo en la junta
Para los propietarios, la potencia contratada es un concepto abstracto. En la junta funciona mejor explicarlo de forma sencilla: qué potencia se paga hoy, cuál ha sido la demanda máxima real en el último año, qué ajuste se propone y qué margen de seguridad se mantiene. Si el informe muestra los datos de forma clara, la decisión es mucho más fácil.
En resumen
Muchas comunidades pagan cada día por una potencia que no utilizan, sobre todo en ascensores, garajes y bombas. Revisarla con los maxímetros de un año completo permite detectar si hay margen, y hacerlo con prudencia evita cortes y penalizaciones. En EnergíaLuz analizamos la potencia de cada suministro comunitario con datos reales y proponemos ajustes solo cuando están justificados. Si quieres revisar las potencias de tu cartera de comunidades, llámanos o escríbenos.


