Cambiar la tarifa de luz de una comunidad de propietarios no es como cambiar la de una vivienda. Hay varios suministros con usos muy distintos, contratos firmados en épocas diferentes y, al final, una junta que tiene que entender y aprobar la decisión. Para el administrador de fincas, comparar bien es la diferencia entre una mejora real en los gastos comunes y un cambio que genera más preguntas que respuestas.
Esta guía recoge lo que conviene revisar antes de proponer un cambio de comercializadora en una comunidad.
1. Empieza por inventariar los suministros
Antes de comparar precios, conviene saber exactamente qué se está comparando. Una comunidad puede tener varios contratos de luz, cada uno con su propio CUPS (el código que identifica el punto de suministro):
- Zonas comunes: alumbrado de portal y escaleras, porteros automáticos, pequeños equipos.
- Ascensores y montacargas, a veces con un contrato propio.
- Garaje: alumbrado, ventilación forzada, puertas automáticas.
- Grupos de presión y bombas de agua.
- Calefacción y agua caliente central, normalmente con gas, pero con consumo eléctrico asociado a quemadores y bombas.
Cada suministro tiene un perfil de consumo distinto. Lo que es una buena oferta para el alumbrado de una escalera puede no serlo para un garaje con ventilación funcionando muchas horas.
2. Separa el término de potencia del término de energía
La factura eléctrica tiene dos grandes bloques que hay que comparar por separado:
- Término de potencia: lo que se paga por tener disponible una potencia determinada (en kW), se consuma o no. Se factura por días, como un coste fijo.
- Término de energía: lo que se paga por cada kWh realmente consumido.
Una oferta con un precio de energía muy atractivo puede compensarse con un término de potencia más caro, y al revés. En suministros con mucha potencia contratada y poco consumo —un caso habitual en ascensores— el término de potencia puede pesar más que la energía. Compara siempre con el consumo y la potencia reales de cada suministro, no con precios sueltos.
3. Ten en cuenta los periodos horarios
Desde la reforma de las tarifas de acceso de 2021, los precios de la luz se organizan por periodos:
- Los suministros de hasta 15 kW (tarifa de acceso 2.0TD) distinguen tres periodos de energía —punta, llano y valle— y dos de potencia.
- Los de más de 15 kW (tarifa 3.0TD) tienen seis periodos, tanto de energía como de potencia.
Para comparar con rigor hay que saber cuánto consume cada suministro en cada periodo. Un garaje cuya ventilación funciona sobre todo de día no se comporta igual que un alumbrado nocturno. Si la factura o el histórico de la distribuidora lo permiten, usa el reparto real del consumo por periodos.
4. Precio fijo, indexado o regulado
Las ofertas del mercado libre suelen ser de precio fijo durante un periodo (normalmente un año) o indexadas, es decir, ligadas a la evolución del mercado mayorista. El precio fijo da previsibilidad al presupuesto de la comunidad; el indexado puede ser más barato en unas épocas y más caro en otras.
Además, los suministros con potencia contratada de hasta 10 kW pueden acogerse al precio regulado (PVPC) a través de una comercializadora de referencia. No siempre es la opción más adecuada, pero conviene tenerla en el radar al comparar.
Para una comunidad, la previsibilidad suele tener mucho valor: el presupuesto anual se aprueba en junta y las desviaciones generan derramas o preguntas incómodas.
5. Revisa permanencias y penalizaciones
Antes de proponer un cambio, lee las condiciones del contrato actual:
- ¿Tiene permanencia? ¿Hasta cuándo?
- ¿Hay penalización por salida anticipada? ¿Cómo se calcula?
Si la penalización es relevante, puede compensar esperar al vencimiento. Y al revisar la nueva oferta, haz las mismas preguntas: una buena oferta con una permanencia larga limita el margen de maniobra de la comunidad en el futuro.
6. Cuidado con la renovación tácita
La mayoría de contratos del mercado libre se renuevan automáticamente al vencer si nadie dice lo contrario. La comercializadora debe comunicar con antelación los cambios de precio o condiciones, pero esos avisos llegan muchas veces en una carta o un email que se pierde entre la correspondencia de la comunidad.
Por eso es importante tener controladas las fechas de vencimiento de todos los contratos de la cartera. Una renovación tácita no es necesariamente mala, pero debería ser una decisión, no un descuido.
7. Descuenta los servicios añadidos
Algunas ofertas incluyen servicios adicionales: mantenimiento, asistencia técnica, seguros o "packs" con otros productos. Pueden tener sentido, pero encarecen la factura y a veces se contratan sin que la comunidad lo sepa. Al comparar:
- Identifica qué servicios aparecen facturados aparte.
- Valora si la comunidad los necesita o ya los tiene cubiertos por otro contrato (por ejemplo, el mantenimiento del ascensor).
- Compara las ofertas con y sin esos servicios.
8. Compara con el gasto anual, no con el precio unitario
La forma más clara de comparar —y de explicarlo en la junta— es estimar el coste anual de cada alternativa con los datos reales del suministro: potencia contratada, consumo por periodos y condiciones de cada oferta. Así se compara lo mismo con lo mismo y se evita la trampa de fijarse solo en el precio del kWh.
9. Prepara la información para la junta
Los propietarios no necesitan conocer cada detalle técnico, pero sí entender tres cosas: cuánto se paga hoy, qué se propone y qué diferencias hay (precio, permanencia, tipo de contrato). Un resumen claro por suministro, adjunto a la convocatoria, ahorra muchas preguntas y facilita que la decisión se tome con información.
En resumen
Comparar tarifas en una comunidad de propietarios exige método: inventariar los suministros, separar potencia y energía, tener en cuenta los periodos, revisar permanencias y renovaciones y comparar con el gasto anual. En EnergíaLuz hacemos ese trabajo para los administradores de fincas, comunidad por comunidad, y lo entregamos en un informe listo para la junta. Si quieres empezar por algunas de tus comunidades, llámanos o escríbenos.


